Bolivia en el corazón
(o como al escuchar durante tantos años estos discos se termina con un infarto)

Para quienes empezamos escuchando los discos que se podían encontrar en Europa, poder acceder al archivo musical de Bolivia era como un sueño, encontrar Eldorado discográfico donde seguro nos esperaría todo aquello que habíamos soñado. Se trataba de escuchar la VERDADERA música folklórica boliviana, no las que nos mostraba los grupos argentinos o chilenos que eran quienes solían grabar la mayoría de los discos que bajo la denominación de música andina circulaban por aquí.

Porque precisamente se trataba de eso, de huir de lo que se podía escuchar en nuestros países y poder hacerlo con lo que según nuestro pobre entendimiento era la verdadera raíz de la música que nos gustaba. Y por los pocos discos que llegaban de Bolivia, aquel país se nos presentaba como algo mucho más distinto, con la AUTENTICIDAD que tanto buscamos.

El adquirir aquellos primeros discos era recibir algo totalmente NUEVO, los instrumentos sonaban distinto y con mucha más variedad, se escuchaban otros idiomas, otros ritmos. Un disco tras otro se oía con mucha atención, se leían los comentarios impresos en las carpetas, toda aquella información sustituía la que se conocía anteriormente. Se forjaban nuevos ídolos entre los músicos y compositores. Las fotografías de los grupos con ponchos y lluchus se convertían en el ideal, eran los valedores de aquel tesoro musical. Quienes mejor que los propios aymaras y quechuas para poder representar las tradiciones de sus comunidades. Era fácil y obligatorio llegar a la ecuación: intérprete aymara/quechua = música aymara/quechua. Y se debía defender, era imposible e irresponsable no hacerlo.

Comenzamos a conocer musicalmente los distintos departamentos y las diferencias entre ellos. Pensamos que se había llegado al final del camino, no se podía encontrar ya nada mejor. Se trataba ya de adquirir y adquirir, forjando una colección donde estaba todo lo editado desde finales de los años 60, había que atesorar semejante tesoro y disfrutarlo, Nos habíamos convertido en especialistas en la música boliviana, los mejores CONOCEDORES y quienes mejor podrían dar fe de todo lo encontrado. Desde la distancia, era muy fácil creerse la idea preconcebida, forjada por nuestros propios deseos.

En cuanto a los discos se podía encontrar todo tipo de intérpretes y estilos musicales. Si consideramos que Los Jairas fue el primer grupo “estable”, marcando la formación más típica de los posteriores grupos (quena, charango, guitarra y bombo, faltando la zampoña para terminar el quinteto por antonomasia), después ha habido épocas donde ha primado distintos tipo de música. En los años 70 fue una eclosión del folklore tradicional del Altiplano. Aunque anteriormente Ruphay había mostrado una variedad mayor en la instrumentación incluyendo aerófonos de uso comunitario en sus discos (mal interpretados y en sus voces se notaba una clara influencia de los grupos vocales argentinos), seria Grupo Aymara quien en su primer disco Concierto en los Andes de Bolivia marcaria en cierta medida lo que surgiría mas adelante. Sobre todo el tema Mi Raza (autor Clarken Orosco) mostraba otro tipo de música, una creación propia pero con base en la tradición. Después seria un grupo nacido en el rock, Wara, quien fusionaría tradición y música moderna. Sus miembros desconocían la música tradicional por lo que fueron a las comunidades para estudiarla. Con la incorporación de músicos de Grupo Aymara grabaron los discos Maya y Paya donde se mostraban por primera vez representaciones de fiestas aymaras, encadenando distintas danzas e instrumentos. En las presentaciones en vivo creaban el ambiente de una fiesta incluyendo efectos y sonidos ambiente. Al mismo tiempo de estas incursiones en la tradición, coexistían otro tipo de música cuyo principal impulso era mostrarla estilizada, basado sobre todo en una gran interpretación instrumental (Savia Andina) o añadiendo un temario mas romántico (Kjarkas). En los 80 grupos como Mallku de los Andes o Rumillajta (algunos de los componentes han participado indistintamente en ambos grupos) comenzaron a marcar un nuevo rumbo, conviviendo con los grupos que intentan mostrar la música nativa (el caso de Kollamarka). Pero aunque ya era bastante conocido, la fama internacional surgida a partir de un plagio de una de sus canciones, los Kjarkas tuvo una proyección inimaginable, constituyéndose en el grupo mas famoso en Bolivia. Lo peor de esto fue la cantidad de grupos surgidos a su estela cuyo único propósito era parecerse a ellos y aprovechar el tirón comercial. Así los 90 seria campo abonado a ese tipo de música, con letras románticas y música muy simple, donde comienzan a primar los ritmos bailables de los grandes desfiles : morenadas, caporales (en los discos aparecían como saya, simplificando la música negra de la zona de Los Yungas), cullaguadas… es en estos años cuando los discos parecen casi todos iguales entre si, tal vez ese sea el motivo por el que surge Música de Maestros, rescatando los música de principios del siglo XX y convirtiéndose en una orquesta criolla donde cada año edita un nuevo disco (al final también terminan haciendo siempre lo mismo). Con el nuevo siglo continúan los ritmos “calientes” (no hay disco sin morenadas, cuando en los 70 o primeros 80 era raro encontrarlas),y comienzan a crearse grupos tipo estudiantina (Alaxpacha, Quiabaya..).

Esto seria un resumen muy simplista de la discográfica boliviana. Pero siempre centrado en la música de las grandes ciudades (sobre todo La Paz y Cochabamba), pero al mismo tiempo había una gran cantidad de discos de interpretes mestizos de Potosí (Bonny Alberto Terán, Ruperta Condori…), y muy pocos de las comunidades indígenas (el famoso disco de los Comunarios de Niño Corin, o la gran grabación de Sumac Horckos de Cacachaca)

Cuando escuchaba todos estos discos, por supuesto CREIA totalmente en ellos, la música tradicional DEBIA ser la que tocaban estos grupos, al ser bolivianos ¿quienes mejor que ellos para interpretarla? HABIA que creer que estos grupos aprendían en las comunidades y ahí recopilaban los temas o bien creaban a partir de lo que habían vivido in situ. Y por supuesto, era SAGRADO admitir que la música tradicional estaba viva y quien mejor la podía representar eran los propios comunitarios, los encargados de atesorarla y mostrarla. También pensaba que los grupos de música estilizada tendrían los conocimientos del origen musical para poder después “actualizarlos”. Por ultimo, confiaba en la “bondad” creativa de toda esta gente, sin duda habría una “hermandad” entre ellos.

Con el paso del tiempo he ido descubriendo otras formas de acercarse a la música andina, las breves estancias en la propia Bolivia me ha abierto los ojos a la realidad del país, los momentos vividos con los propios intérpretes me ha dado una nueva opinión sobre ellos alejada ya de la simplicidad forjada únicamente al escucharlos. Ahora puedo analizar con una visión mucho más amplia lo que verdaderamente hay en esos discos.

El principio de la ruptura se inicia con las primeras visitas al país y con los obligados recorridos por las famosas peñas folklóricas donde pensaba se mostraría lo mejor de la música. Tremendo error, aquello era un lugar montado para los turistas, donde entre trago y trago se podía escuchar a cualquier grupo que con manifiesta desgana hacían sonar sus instrumentos. Y era lo mismo en cualquier peña que se visitaba, hasta los intérpretes se intercambian entre ellas. El “espectáculo” constaba generalmente de tres actuaciones: un grupo mas o menos conocido, un interprete solista (solía ser al charango) y otro grupo que se iniciaba (algunas veces femenino, otras de música autóctona).  Por supuesto esto no cuadraba en mi imaginado mundo musical boliviano, ¿acaso la música se había convertido en un mero divertimento para gringos?. En mi ultima visita descubrí otro tipo de peñas, donde en un principio pensaba que seria muy distinto ya que se anunciaba por un lado un grupo de música autóctona y por otro el de un grupo de reconocido prestigio. Ahí si que los asistentes eran primordialmente nacionales, algo que me asombro mucho y me hizo imaginar un interés mucho mas apreciable por su música. Pero tonto de mi, con la actuación del grupo tradicional me di cuenta que casi nadie prestaba atención, y al acabar aparece una pantalla de video donde comienzan a aparecer videoclips de morenadas, tonadas-tinkus,, caporales y ahora si, todo el mundo se ponía a bailar. Era una discoteca bajo los rasgos de la peña. Al grupo famoso, pocos lo escucharon, estaba claro a que habían ido. No entendía la presencia de los dos grupos, parecía como si quieran darle un barniz “cultural” a dicha peña/discoteca.

Algunas conversaciones con los músicos al coincidir en conciertos fue también bastante esclarecedor. Solo les interesaba hablar de ellos mismos, de sus discos. En el caso de algún miembro de Kjarkas fue para dejar constancia de la envidia que sentían de ellos los grupos paceños. Cuando se les preguntaban por grabaciones de música autóctona se extrañaban, no lo comprendían.

Ya en estas circunstancias empecé a dudar de todas mis ideas anteriores. Era necesario un periodo de reflexión,

En primer lugar, ¿como comprender las distintas etapas en cuanto al tipo de música que se grababa? Es difícil de saber, la primera opinión seria que después de los primeros grupos (quena, charango, guitarra, bombo y voz) hubo un boom de la música tradicional como reconocimiento de su realidad, como origen de la música que se escuchaba hasta entonces, mostrando en las ciudades algo parecido a lo que desde siempre se hacia en las comunidades en los actos festivos.  Pero detrás este tipo de actitudes siempre hay un motor comercial, como difícilmente se puede hablar de ventas suficientemente importantes en el mercado interior (los años 70 y principios de los 80), tal vez sea pensando en las ventas fuera del país, y sobre todo para los visitantes extranjeros, que ya en aquellos años comenzaban a entrar a Bolivia. Se trataría de atraer turistas con el hecho diferencial mas importante, la población indígena, y la música podía ser un vehiculo para ello. Después los gustos fueron estilizándose, al mismo tiempo que la población comenzaba a escuchar más su música, donde poco tenía que hacer la tradicional del Altiplano. Y con el triunfo mediático y comercial de Kjarkas todo cambió, y la producción discográfica se estancó en ese tipo de música.

Pero la música vernácular o tradicional del Altiplano no era nada bien difundida ni comprendida. Nunca lo fue, la pobre interpretación que hacia de ella los distintos grupos musicales no servia para ello. Con un repertorio escaso y muy similar en cuanto a los tipos de ritmos y danzas, era una indigna representación. Las mismas comunidades no tenían acceso a los medios de comunicación, la música solo se conocía en sus mismos puntos de origen, por lo que poco a poco se fueron perdiendo danzas e instrumentos, muchas veces por la misma desidia de los comunitarios o por la suplantación por bandas de metales. Hoy la música tradicional esta en un periodo de estancamiento, se limita siempre a mostrar lo mismo pero cada vez un poco peor, falta algo que motive, algo que la haga evolucionar a un plano superior, aquel que tuvo pero que han olvidado. Cuando llega a las ciudades siempre son en desfiles por algún aniversarios cívico, donde en un pobre concurso se pasean por algunas calles bajo la minima atención ciudadana.

¿Qué motivación tienen los grupos de música actuales? Lo tengo muy claro: DINERO, DINERO, DINERO. No muestran nada nuevo respecto a los que le han precedido, no son mejores… entonces como se entiende que cada vez hay más. Y la mejor y más rápida manera de ganar dinero es la salida al exterior. En Europa hay cientos de “festivales folklóricos”, en Japón se escucha mucho la música andina, la comunidad boliviana emigrante es muy considerable por lo que giras de músicos por los países donde más existe esa comunidad siempre es rentable… Hace poco un contacto en La Paz me comentaba de las “cuchilladas” que había entre los distintos grupos por conseguir ir a la Expo 2010 Shangai como representación cultural boliviana y con los mas que posibles conciertos en otros países asiáticos. Últimamente se ha dado un extraño fenómeno, el “resurgimiento” de grupos “clásicos”. Así han vuelto a aparecer Ruphay (los fundadores, como ellos se denominan queriendo diferenciarse de los "otros" Ruphay residentes en Europa), Kollahuara, Rumillajta, Los Jachas (fundadores de Jach’a Mallku), Mallku de los Andes… Alguno de ellos con grabaciones incluidas, ¿quieren su porción en el pastel?.

¿Cómo reaccionan los bolivianos ante este tipo de música? Si los medios de comunicación es la voz de la expresión popular, ¿como es la relación entre los medios y la música? Existen en la radio y televisión muchos programas dedicados a la difusión de la música, eso si, casi siempre supeditados a la producción discográfica (¿manejados por las empresas discográficas?). CICOMBOL (Círculo de Comunicadores de Música Folklórica y Culturas de Bolivia)  tiene un certamen anual donde se premia a los mejores del año (no es nada original, en Hollywood existen desde hace bastantes años). Pero hacerse una idea de qué van, aquí esta los distintos apartados que se premian:

Mejor  Disco Instrumental
Mejor Disco   Música  Autóctona
Mejor   Disco   Solista Masculino
Mejor  Nuevo Grupo 
Mejor   Disco  Vocal
Mejor Disco de Música Fusión
Mejor Grupo Femenino
Mejor Grupo Masculino
Mejor voz femenina grupo
Mejor Voz Masculino Grupo
Mejor   Disco  Tradicional de estudiantina
Tema   Más   Solicitado   Radio
Video   Más  Solicitado  TV
Mejor   Video    Musical
Mejor   Disco
Mejor   Composición  popular
Mejor   Composición  cívica

Creo que sobran las palabras, así se comprende mejor que significa la música de extracción popular para ellos, entonces ¿que podemos esperar?.

El hecho fundamental que me ha permitido tener la opción de comparar y poder encontrar una música mucho mas ELEVADA ha sido escuchar y conocer a los hermanos Raffaele y Felice Clemente. Pero esa, ya es otra historia.

Para ilustrar con ejemplos lo que he expuesto en cuanto a la evolución/motivación de los grupos bolivianos, he seleccionado a algunos que se han mantenido durante los años 70 hasta la actualidad. Los comentarios están basados únicamente en sus discos.

AWATIÑAS
Algunos de los comentarios que aparecen en sus discos: “Interpretan la música de sus ancestros”, “declaran <la voluntad de perpetuar, en el mas fiel respeto, la cultura tradicional aymara>” , “decir que son los representantes genuinos de la música mas pura de America, de excelente factura” o “su misión es ser vigilante para conservar nuestra identidad, o sea, preservar los valores de los antepasados en su idiosincrasia y transmitir a las nuevas generaciones la cultura aymara”. En fin, está claro que  no hay límite en el autobombo, pero que nadie se llame a engaño.

Awatiñas muy pronto emigran a Europa y allí se presentan como representantes y cultores de la música aymara. Su aspecto es tal vez aquello que se espera en este continente de la población indígena, e igual de fácil es intentar engañar con la música.

Su primer disco consta de los temas Mi raza – Guapuru – Pajarillo – Tomando té – Mama Rosario – Mama Cristo (en realidad Mama Crisó) – Potosina – Cóndor Pasa – Cholita Cochabambina – Luna Norteña. Aparte de ser un disco de pésimo gusto e interpretación, NADA que ver con la música aymara… ni por casualidad. Algunos temas, el mejor ejemplo seria el Mama Rosario, dan ganas de dejar de escucharlo, sus  voces horribles lo hacen insoportable. Pero además de la voces, instrumentalmente es muy malo, por ejemplo es la peor versión de Mi raza que he escuchado nunca. Pero lo demás está a la altura.

En sus conciertos en vivo, Awatiñas suelen presentar dos partes. Mientras que la primera esta basada en la música quechua y tropical (cuando no abiertamente criolla), la segunda es sobre música aymara. En la primera visten una especie de uniforme raro, que imagino sea una mezcla de los distintos departamentos de la zona de valles y orientales, en la segunda aquella que siempre se asocia a los aymaras.

Para no tener que detenerme en todos sus discos, voy directamente al último, que puede ser muy significativo de otros muchos de ellos. Aquí aparece los temas Jichhapi Jichhanexa (huayño aymara) – Crema de amor (caporal) – Senderos andinos (aire de cueca) – Inti wawa (italaque) – Paloma volverás (tobas) – Nevado Chacaltaya Bolivia (morenada) – Flor aymara (san juanito) – Tomando té (taquirari) – Altipampa (huayño-triste) – música autóctona de Bolivia: Chiriguano (marcha) – Titi (lichiwayu) – Paca jake (suri sicuri) – Jacha chuchulaya (tarqueada) – Sariri (waca tinti) – Q’amasampi (sicuriada).  Un huayño (lo de huayño aymara es solamente porque está cantado en ese idioma), un caporal, aire de cueca, italaque (NADA que ver con los sicuris de esa zona), tobas, morenada, san juanito (si, también se atreven con la música ecuatoriana, ¡que mas da!), taquirari, huayño-triste. Después de ver este catalogo de ritmos, ¿alguien espera algo razonablemente bueno/real de la “música autóctona de Bolivia”? Una curiosidad, muy indicativa e importante, repiten un tema de su primer disco: “Tomando té”, un taquirari cuyo único interés figura en el juego de palabras del titulo, con una finura e intensidad que ya habrían querido para si todos los grandes poetas del mundo. Hay que reseñar también que la autoria de casi todos los temas “no autóctonos” es de los propios componentes de Awatiñas. Quiero pensar que la primera parte es para atraerse a los jóvenes bolivianos (caporales, tobas, morenadas etc. es lo que mas se escucha/baila en el país), mientras que el sello “autóctono” le sirve sobre todo para las estancias en el exterior (espero que nadie se lo creerá en Bolivia… aunque cualquiera sabe).

He visto algunos videos de conciertos de Awatiñas en Bolivia. Aparte de demostrar que no son buenos músicos (superando, eso si, a sus voces), muestran un espectáculo muy estático, la parte autóctona es lo que se ha visto montones de veces, una especie de fiesta aymara donde los músicos van cambiando los instrumentos mientras se mueven en circulo. Lo que mas recuerdo de la parte criolla en uno de esos conciertos, es que uno (o varios, no estoy seguro) de los músicos llevaba un pañuelo tipo “pirata”, algo que supongo tiene mucho que con lo de “, preservar los valores de los antepasados en su idiosincrasia y transmitir a las nuevas generaciones la cultura aymara”

Para mi es un ejemplo muy claro de lo que ha sido (y desgraciadamente continua siendo) aquello que se muestra como “autentica música boliviana”, confundiendo el ser aymara con el ser fiel representante de esa música, o para decirlo de otra manera, ser aymara no es requisito para tener la capacidad intelectual de saber mostrar/componer música aymara. Bueno, y en el caso de Awatiñas, ni música aymara ni música de ningún tipo.

KJARKAS
Para muchos bolivianos, hablar de Kjarkas es hacerlo de la música boliviana. ¿Qué ha pasado para que suceda tal cosa?

En sus primeros discos predominan los temas instrumentales a los cantados, destacando los dúos de quenas y zampoñas, un detalle en la interpretación que los distinguen de otros grupos de su generación. Pero poco a poco esa tendencia va cambiando, y los temas cantados comienzan a predominar, y sobre todo, a caracterizar el grupo hasta la actualidad.  Con ellos aparece un nuevo instrumento de cuerda, el ronroco, y aunque parezca una nimiedad, hablar de ese instrumento (su utilidad, su sonoridad) me conduce a definir el grupo. Ese especie de charango con un sonido mas grave, sirve como acompañamiento, hace mas “pesada” la melodía, como si la engañara dándole “cuerpo” de una forma artificial, en realidad consigue hacerla vulgar. Y esto es lo que me parece Kjarkas, quieren/desean hacer algo de CALIDAD, lo adornan de la forma que ellos creen que es la manera de conseguirlo, pero en realidad para mi solo consiguen un resultado muy mediocre, la palabra adecuada seria precisamente VULGAR.

Otra diferencia con los grupos de aquellos años es que Kjarkas nunca ha interpretado música autóctona, la mayoría de los temas son propios y su estilo mas todavía, se podría hablar de ESTILO KJARKAS, y  debido al gran éxito que ha tenido el grupo ha sido imitado por muchos grupos. En cuanto a la instrumentación casi siempre ha sido quenas y zampoñas a los vientos, guitarra, charango y ronroco en cuerdas, y wankara y otros como acompañamiento a la percusión.  También han marcado escuela en cuanto a las zampoñas, poniendo de moda la caña gruesa en este instrumento (en detrimento de la caña fina que le da la sonoridad y característica a los sicus). Así consiguen un sonido más potente y seco, y sobre todo a su gran utilización en los toyos, logran dar un sello propio a su música.   Lo mismo sucede con las voces, predomina una primera voz potente que da la vida a los textos, construidos para ese fin, hasta llegar al histrionismo.

He denominado vulgar al grupo, ¿Por qué? Comencemos por la música. Más repetitiva es imposible, siempre el mismo patrón. Un huayño es idéntico a otro, los caporales tienen la misma estructura, los chuntunquis podrian intercambiar perfectamente el texto de uno a otro. En cuanto a la ejecución en esencia siempre es la misma, y no es culpa de los músicos, es que todo esta controlado para que el resultado sea ese “estilo Kjarkas” que la gente esta esperando. No hay espacio para cambios, para buscar nuevas vías, aquí hay un fin que esta ya marcado y a el se centra todo.

En cuanto a los textos, con Kjarkas llega el melodrama a la música boliviana. Hay multitud de obras maestras en todos los ordenes culturales donde el amor es el tema central, pero lo que no se han dado cuenta los compositores de Kjarkas es que el tema no es lo mas importante, si lo es el como se presenta, como se muestra. Ahí reside la calidad, donde en casos extremos se llega a la genialidad. Y vuelvo a la vulgaridad, Kjarkas llega a eso.

Paso a comentar dos de sus discos, elegidos sobre todo porque en sus carpetas aparecen las letras y me ahorro de transcribirlas tras escucharlas.

A los 500 años, 1994. Lo primero que llama la atención de este disco es al abrir la carpeta y observar las ilustraciones que lleva, Se ven distintos motivos de la conquista y las luchas que ocasionaron, por lo que era fácil pensar que iba a ser un disco reivindicativo de la población indígena. Nada de eso, en esencia era igual que el anterior e igual que el próximo, en definitiva como el resto de su producción. Temas: Difícil de olvidar (k’antu) – El ritmo negro (saya) – Tarde (taquirari) – Como siempre soñé (cueca) – Amarte siempre (k’aluyo) – Hagamos el amor (chuntunqui) – Ukhamampi munataxa (huayño-sicuri) – A los 500 años (chuntunqui) – Niños de America (chuntunqui) – Sueño de los Andes (tonada-tinku).  Por los nombres de las canciones ya es fácil hacerse una idea de lo que depara. En la parte musical, SIEMPRE lo mismo, o es lo único que saben hacer o simplemente hacen lo que saben que va a gustar. En cuanto a las letras, unos ejemplos:

No podrás olvidarme
no podrás,
no soy tan fácil de olvidar
tu eres velero yo soy mar
en medio de una tempestad
Difícil de olvidar, letra: Gonzalo Hermosa

Desde el rincón que dejaste
hay un vacío dentro de mí
y en el lucero perdido
llora en silencio su tarde gris
Tarde, letra Gonzalo Hermosa

Hace más de 500 años
en la tierra del maíz
como en las páginas de un cuento
vivía un pueblo feliz
A los 500 años, letra Gonzalo Hermosa

Entre los Andes de América del Sur
alegre canta nuestra juventud
charango y quena para enamorar
con sus wiphalas de la libertad
Sueño de los Andes, letra Gonzalo Hermosa

EL líder de los Humildes, 1998. Antes de tenerlo, una amiga boliviana me había comentado que Kjarkas había grabado un disco político, algo que no me cuadraba y que me costaba entender. Como el anterior, la carpeta lleva distintas ilustraciones, en esta ocasión de manifestaciones y luchas obreras. Pero no me hice ninguna idea sobre el, ya tenia la experiencia de los otros. Temas: La mujer que llegó (k’antu) – El último amanecer (tobas) – Wayoea (saya) – Mi sueño mejor (tinku) – Saya de San Andrés (saya) – Al partir (canción) – Pensando en ti (huayño) – Tierra chaqueña (chacarera) – Lagrimas en tu mejilla (kaluyo) – El líder de los humildes (aire de cueca guerrera). No vale la pena decir nada de la música, ya se sabe como es. El pretendido contenido político se limita a dos temas: El último amanecer, que se supone un canto ecologista y El líder de los humildes que quiere ser reivindicativo de las luchas obreras. En cuanto a las letras, aunque son como siempre, ahí van unos ejemplos:

Y se marchó de mi vida
y me dejó sus heridas
yo se que un día ha de volver
si me recuerda ha de volver
La mujer que llegó, letra Gonzalo Hermosa

Cuando toda sea olvido
y de plástico el corazón
el hombre con su ambición
sembrara su destrucción
El ultimo atardecer, letra Gonzalo Hermosa

Nos amamos hace tiempo
y ahora que voy a partir
son momentos de tristeza
como nunca en mí existir
Al partir, letra Ulises Hermosa

Un día salio el hombre
en busca de libertad
con sus hermanos de clase
el mundo quiso cambar
alzando contra el imperio
a los pobres de lugar
El líder de los humildes, letra Gonzalo Hermosa

La verdad es que son letras malas, MUY MALAS, a mi me recuerda las primeras poesías que nos obligaban a hacer en el colegio. Lo peor de todo es que Kjarkas se consideran muy buenos, en realidad se consideran lo mejor de Bolivia. Ahora habría que preguntarse de nuevo ¿como es posible que se asocie tan estrechamente la música boliviana con Kjarkas? Sus canciones parecen hechas para la cabecera de una telenovela, esas que tanto éxito tienen en toda Latinoamérica.  Sus conciertos son de los pocos que llenan los teatros, tanto en Bolivia como en sus giras por Europa donde siempre cuentan con todo el apoyo emigrante andino. Tal vez también tenga algo que ver el sentimiento nacional que tanto caracteriza a Bolivia, y con todo el lío del plagio de Llorando se fue, se hayan volcado en un apoyo casi unánime al grupo, defendiendo ya no solo la autoria de esa canción como todo aquello que creado en el país. Pero Kjarkas son esclavos de su publico, no puede hacer otra cosa que aquello que saben que gusta, aquello que han dado en todos sus discos y que en definitiva define al grupo. Creo que en los últimos tiempos en sus conciertos se acompañan por un grupo de música tradicional a los vientos, ¿una muestra de que se acoplan a los nuevos aires políticos en su apoyo a todo lo “original”? Iba a dejar constancia de la deformación que han hecho con ciertos ritmos, como en el caso de los chuntunquis chuquisaqueños que han convertido en su mejor vehiculo melodramático y últimamente con los qantus, pero en realidad sobran esos comentarios, en una practica desde siempre, se adaptan los ritmos a conveniencia del interprete que las mayoría de las veces ni siquiera conoce el origen.  

En pocas palabras, Kjarkas es un PRODUCTO COMERCIAL y como tal funciona muy bien.

PAJA BRAVA
Este grupo seria un buen ejemplo de aquellos que nacieron durante los 70 en pleno auge de la música autóctona. Sus primeros trabajos estaban en esa onda, intentando mostrar las distintas danzas tradicionales del Altiplano. Pero intentar es una cosa, hacerlo bien otra muy distinta. Es lo que pasaba con este grupo, sus primeros discos demostraban la más plana interpretación. O bien una lista de temas (que ya aparecían en otros discos anteriores) con la instrumentación tradicional o una participación mas personal en la concepción de los temas en su segundo trabajo. Pero siempre destacando su pésima realización.

Pero si algo caracteriza al grupo es su facilidad para adaptarse a los tiempos. A continuación comienza la época de la música principalmente estilizada y allí se vuelca Paja Brava en sus siguientes trabajos sin olvidar totalmente la música tradicional. En el primero de ellos consigue cierta relevancia en algunos de sus temas: Es doloroso, Tata Quillacas o Angélica. Continúan con este tipo de música durante los años 80 y después desaparece.

Resurge en 1997 con un sonido distinto, no sabría como catalogarlo. No consigo explicarme el motivo, pero incorporan sintetizadores en su instrumentación, y lo hacen de una manera tan absurda que lo único que consiguen es ESTROPEAR todo aquello que intentan hacer. MAL GUSTO e INCOMPETENCIA.

He considerado significar a este grupo como representante de todos aquellos que han ido cambiando para sobrevivir. Tal vez esa sea su única intención, y por lo menos parece que lo han logrado. También como muestra de la evolución de la música andina en Bolivia, siempre a PEOR.

 

Con el actual gobierno ha habido una reivindicación de la cultura “original”, también en la música. Pero se limitan a desfiles, o la actuación de algún grupo de sicuris o moceños en un acto oficial, sin criterio, solo porque es su “sello” particular. Seamos claros, la música tradicional del altiplano se muere por la desidia de todos, también de sus propios intérpretes que no han sabido conservar y acrecentar el inmenso legado que recibieron. ¿Hay solución? Solo si alguien valientemente se atreve a enfrentarse a la tarea con la mente abierta y con la disposición absoluta por lograr rescatar/elevar el patrimonio cultural que se atesora en Los Andes. La música de las comunidades es un tesoro que afecta a sus lugares de origen, pero también a todos los que nos queremos acercar a ella y descubrir un río inmenso de sentimientos.

En cuanto a los grupos musicales, poco se puede esperar. Cuando los antiguos conjuntos continúan 30 años haciendo lo mismo, cuando los nuevos se limitan a seguir los éxitos que funcionan, uno no puede dejar de pensar ¿para qué? ¿Para qué Savia Andina continua produciendo discos cuando siempre proponen lo mismo? ¿Para qué Wara continua existiendo cuando solo se limitan a tocan los “éxitos” de siempre? Ya no hay lugar para la sorpresa, todo está tan trillado que es muy fácil imaginar como será el próximo disco de los distintos grupos. Si el presente y futuro de la música esta representado por grupo como BonanzaLlajtaymanta, Pasión Andina, María Juana, Música de Maestros y tantos otros, ¡cuanto mejor no volver a escuchar nunca mas discos de este país!.

Entonces, ¿que queda de aquel sueño? Un largo camino donde se ha aprendido mucho de lo superfluo y falso que hay en la música andina en sus países de origen. Una música tradicional que dio muestras de altísima calidad y que TIENE que resurgir, Un gran lista de grupos que gustaron mucho hasta que el tiempo y nuevos conocimientos pusieron en su pobre lugar.

Mientras tanto, el corazón ha ido sufriendo todos estos vaivenes, tal vez hasta un punto de no retorno.